Paisaje
El olivo tradicionalmente ha compartido la tierra en el
Somontano con un auténtico mosaico de cultivos de secano:
cereal
, almendro y vid.
La esencia de este paisaje radica en esa especial disposición
de la vegetación, en la que se alternan campos cultivados y
áreas de matorral y bosque de carrasca, igual que un mosaico ordenado a la medida del hombre.
Cientos de años de esmerados cuidados nos han legado
multitud de olivares centenarios, verdaderos monumentos naturales, de cuya longevidad dan testimonio sus grandes
y bellas peanas o tozas.