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En el Torno de Buera coexisten dos sistemas de prensado:
la prensa de libra (siglo XVIII) y la prensa hidráulica
(siglo XX).
La prensa de Libra es un monumental mecanismo hecho
íntegramente de madera, cuya envergadura, en muchos
casos, se aproximaba a los 15 m. A medida que los operarios
hacían girar el husillo, el quintal de piedra (de unos
3.000 kg.) quedaba suspendido en la cola de la viga, ejerciendo
una presión progresiva y lenta sobre los capachos,
situados al otro extremo sobre una solera circular de piedra
llamada regafia.
Tras el primer prensado, el aceite que se vertía era
conducido por un canalillo hacia las pilas de decantación.
Para extraer el que todavía quedaba en el orujo, se
escaldaba la pasta con agua hirviendo, y se hacía una
segunda y hasta una tercera presión. Como el producto
obtenido tenía una calidad muy inferior al de primera
prensa, era fundamental que los aceites de diferentes prensados
no se mezclasen.
A principios del siglo XX se incorporó un motor en
el molino que más tarde se electrificaría y
hacia 1927 se instalaron la prensa hidráulica y una
batidora en caliente, donde se calentaba y homogeneizaba la
pasta a fin de mejorar su rendimiento, antes de pasar a la
prensa hidráulica.
En la calle las Fuentes, en Barbastro, a la orilla del río
Vero, puede verse una muela cilíndrica, hoy inmóvil
en su solera, junto a una monumental prensa de libra. Nos
traen a la memoria la honda tradición aceitera de la
capital del Somontano.
Las prensas hidráulicas eran de tamaño
muy inferior a las de libra, mucho más eficaces ya
que ejercían una presión mayor sobre la pasta
y de muy fácil manejo, ya que podían ser accionadas
por un solo operario. Además se evitaba el riesgo de
rotura, tan habitual en las prensas de viga o libra.
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