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El aceite de oliva es la grasa comestible más importante
en la dieta del sur de Europa, llamada mediterránea.
La experiencia y sabiduría ancestral en la manera de
utilizar el aceite de oliva en la cocción y conservación
de los alimentos explica la suculencia de la cocina mediterránea.
Además, compañero indispensable del pan y de
muchos alimentos, es saludable y hace apetecibles los alimentos
saludables.
Es el aceite que mejor sabor da, ofrece aroma y color, modifica
las texturas, integra y armoniza los sabores, identifica y
personaliza los platos y mejora las cualidades gastronómicas
de los alimentos.
Es más económico porque se puede reutilizar
más veces y al calentarlo crece, aumenta
su volumen, con lo que se necesita menos cantidad para cocinar
o para freir.
Puede alcanzar temperaturas superiores a 180 º C. y
no produce reacciones tóxicas cuando se fríe.
Al formar una capa fina alrededor del producto, impide que
absorba más aceite y retiene los jugos de los alimentos.
Fríe y no cuece.
Puro zumo de frutas
El aceite de oliva es el único aceite dedicado a la
alimentación que se extrae directamente de un fruto
fresco. No ha tenido más tratamiento que el lavado,
la decantación, el centrifugado y el filtrado. Esto
le confiere las características propias de los zumos
de frutas: sabor, aroma, vitaminas... y lo diferencia de los
aceites de semillas (girasol, soja, maíz...) que tras
su extracción necesitan un refinado.
El rendimiento medio de una aceituna
está en torno al 20%, dependiendo de la variedad,
del clima, del tipo de cultivo y del sistema de extracción.
Un olivo
produce unos 30 Kg de aceitunas al año, de los que
se obtienen unos 6 l. de aceite
Se necesitan
aproximadamente 5 kg. de olivas para obtener 1 l. de aceite.
Pero esto
es generalizar: en Asque existe una gran olivera alquezranallamada
"la quintalera" que cada año produce un quintal
de aceite (50 l.)
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